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Los torturadores de Tashkent

NUEVA YORK – El régimen del Presidente Islam Karimov en Uzbekistán ha sobrevivido durante 19 años en buena medida porque recurre una y otra vez a la brutalidad policíaca y la tortura para arrancar confesiones a personas que no han cometido ningún delito y para quebrantar la voluntad de sus opositores políticos e intimidar a cualquiera que esté pensando serlo.

A veces la policía es demasiado entusiasta. A veces las víctimas mueren. A veces el régimen trata de ocultar los asesinatos. Pero Karimov nunca ha condenado la tortura ni ha establecido medidas para impedirla.

Algunos casos llegan a saberse pero únicamente cuando las cosas van demasiado lejos y las víctimas de la brutalidad o la tortura mueren. El último que salió a la luz pública fue el caso de Muzaffar Tuychiyev, un hombre joven de 30 años, en buen estado de salud cuando la policía lo detuvo la noche del 24 de marzo de 2008 en la región de Tashkent. Lo llevaron a una estación de policía en Angren, a 100 kilómetros al sur de la capital. La mañana siguiente, Tuychiyev estaba muerto. Cuatro oficiales de policía están siendo enjuiciados por su asesinato. Sus padres dicen que hay oficiales de rango más alto que quedarán libres.

Talib Yakubov, un defensor de los derechos humanos en Uzbekistán, sostiene que la tortura forma parte integrante de la política interna del régimen de Karimov. Según él, la tortura permite al gobierno mantener al pueblo atemorizado y sometido.