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Ahora es el momento de combatir las enfermedades

Es posible que los niños que nazcan en diez años vivan en un mundo donde el SIDA, la tuberculosis y la malaria estén en vías de desaparecer, pero esto sólo puede ocurrir si se hacen considerables inversiones. Ahora. De lo contrario, la sombría realidad actual sólo tenderá a empeorar. Cada día, las enfermedades matan a 16.000 personas, devastando comunidades completas y sumiendo a los países más aún en la pobreza.

Si se suben las apuestas, se puede dar vuelta la situación. Los recientes éxitos en Brasil contra el SIDA, en Mozambique contra la malaria y en China contra la TBC demuestran lo que es posible lograr a escala global si se invierte una mayor cantidad de recursos. Existen nuevas maneras de dirigir la ayuda a donde más se la necesita.

Un instrumento clave es el Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la TBC y la Malaria. Creado en 2002 como una asociación entre los gobiernos y la sociedad civil, el Fondo Mundial es único por el modo como apunta a entregar la asistencia. Impulsados por necesidades reales de las bases de la sociedad, los proyectos son diseñados e implementados por los destinatarios, y sus procedimientos y operaciones son transparentes.

Últimamente se ha hablado mucho acerca de la intensificación de los esfuerzos para erradicar la pobreza. En vísperas de la Cumbre del G8 que se realizará en Escocia en julio próximo, una coalición de organizaciones no gubernamentales ha lanzado el “Llamado Mundial a la Acción contra la Pobreza”, y el Reino Unido, anfitrión de la cumbre, ha hecho de África una prioridad central. Aprovechando este impulso, han ganado fuerza las campañas para el alivio de la deuda, la reforma al comercio y el aumento de la ayuda a los países pobres. No obstante, aunque han aumentado notablemente las promesas de incrementar la ayuda para el desarrollo, la financiación de corto plazo es tremendamente insuficiente.