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El suicidio de Hong Kong

China ha estado celebrando el quinto aniversario del regreso de Hong Kong a la madre patria después del mandato británico. Los fuegos artificiales, las danzas del dragón y la visita del presidente Jiang Zemin marcaron las celebraciones. Ahora que los gobernantes chinos han regresado a Beijing, es tiempo de echar una mirada más realista a lo que estos cinco años han forjado.

Las élites gobernantes de Hong Kong se deleitan diciéndole a los visitantes extranjeros que las predicciones pesimistas en cuanto al teritorio han resultado equivocadas. En una ocasión, por ejemplo, la revista Fortune publicó un artículo titulado "La muerte de Hong Kong". Ese artículo pronosticaba una severa intromisión por parte de Beijing en asuntos locales, lo que supuestamente debilitaría la vitalidad de la economía de Hong Kong. El artículo, en efecto, se equivocó, porque las heridas más profundas de Hong Kong no han venido de China, sino que han sido autoinfligidas.

Tung Chee Hwa, el líder de Hong Kong, insiste en que el esquema de "un país, dos sistemas" ideado por Deng Xiaoping funciona perfectamente. El secretario de finanzas, Anthony Leung, presumía el año pasado que Hong Kong se convertiría en el "Manhattan Plus" de Asia. El secretario en jefe, Sir Donal Tsang, sostiene que las evaluaciones negativas acerca del territorio son producto de mentes de segunda.

No obstante, estas bravatas oficiales no son muy populares fuera de ese reducido círculo. Entre la gente de Hong Kong hay un sentimiento de que las cosas han cambiado para mal desde 1997, no como resultado de la intervención castrante de Beijing, sino a causa de decisiones preocupantes que han tomado los gobernantes locales.