El Silencio de los Intelectuales de China

La opinión pública, como demostró la crísis originada por el avión espía estadounidense, ahora tiene importancia en China. ¿Pero cuál es la posición de los intelectuales de China y qué papel representan?

Durante la década de los 80 el tradicional respeto de los chinos por la educación fue reanimado después de la desolación de los años de Mao. También se revivió la noción de Confucio de que decir a los gobernantes qué es mejor, sea por persuación o –si te atreves– criticando y asumiendo las consecuencias, es la principal vocación de los intelectuales. En 1979, People or Monsters?, de Liu Binyan, definió a detalle cómo el comunismo cultiva la corrupción; en 1988 la película River Elegy, de Su Xiaokang, delineó las formas en las que algunos aspectos del intolerante despotismo de la tradición imperial de China seguían vivos y prósperos en El Partido. Ambos trabajos –y otros de los años 80– hipnotizaron al público.

En comparación, los años que pasaron después de la Masacre de Tiananmen parecen anémicos política e intelectualmente. Después de 1989, China parece haber perdido su brújula moral. Sin embargo, en el momento en el que la conciencia de un intelectual parecería ser más necesaria, eran inaudibles. ¿Por qué?

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