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La búsqueda de calidad en la Red

NUEVA YORK – En un futuro no muy lejano, los estudiantes se podrán graduar de la secundaria sin haber jamás abierto un libro. Hace veinte años, se podían graduar sin haber usado nunca un ordenador. En apenas unas cuantas décadas, la tecnología informática y la Internet han transformado los principios básicos de la información, el conocimiento y la educación.

De hecho, hoy puede usted tener más libros en el disco duro de su portátil que en una librería que ofrezca 60.000 títulos. Se dice que la cantidad de páginas Web en la Internet ha superado los 500 mil millones, suficientes como para llenar 10 portaaviones modernos con un número equivalente de libros de medio kilo y 500 páginas.

Estas analogías nos ayudan a visualizar la inmensidad de la explosión de la información y confirmar las inquietudes que la acompañan. Los motores de búsqueda de la Web son el único mecanismo con el que se puede navegar por esta avalancha de información, por lo que no se deben confundir con un accesorio optativo, uno de los botones con los que jugar, o una herramienta para encontrar la pizzería más cercana. Los motores de búsqueda son el punto de distribución más potente de conocimiento, riqueza y, sí, desinformación.

Cuando hablamos de búsquedas en la Web, el primer nombre que se nos viene a la mente es Google, por supuesto. No es exagerado decir que Google convirtió a la Internet en lo que es hoy en día. Dio forma a una nueva generación de personas notablemente distintas a sus padres. Los “baby boomers", o personas que nacieron tras la segunda guerra mundial, pueden ser los que estén en mejor posición de apreciarlo, ya que vivieron el Rock 'n’ Roll de jóvenes y Google cuando ya eran padres.