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El ascenso y la caída del putinismo

MOSCÚ – ¿Cómo fue que sucedió el “putinismo”, esa mezcla característicamente rusa de política autoritaria y economía dirigista? Y ahora que sucedió, ¿cómo pueden los rusos trascenderlo, para materializar los derechos y las libertades que les prometen en la constitución del país?

Una sociedad civil rusa activa, que pareció surgir de la nada en la Unión Soviética de Mijail Gorbachov de 1989-1990 tras la larga hibernación soviética, retrocedió demasiado rápido. La asombrosa dificultad de la supervivencia cotidiana después del colapso de la URSS obligó a la mayoría de los rusos a concentrarse en las necesidades más urgentes de sus familias. Y cundió la apatía cívica.

De modo que Vladimir Putin llegó al poder en un momento muy conveniente para cualquier líder –cuando la gente está inactiva-. De manera astuta, Putin luego amarró esta apatía a los primeros indicios de crecimiento económico post-soviético para sellar un nuevo contrato social: mejoraría los niveles de vida a cambio de que los rusos aceptaran importantes restricciones a sus derechos y libertades constitucionales.

Hasta hace poco tiempo, ambas partes adherían a este contrato tácito. Pero, con la crisis financiera global, el Kremlin dejó de cumplir su parte del acuerdo. En consecuencia, se necesita un nuevo contrato social, sobre todo teniendo en cuenta que una nueva generación post-soviética de rusos ha ingresado a la vida política –una generación que no está contaminada por el miedo que décadas de terror de estado en la URSS infligieron a sus antecesores.