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¿El resistible ascenso de Asia?

NUEVA DELHI – Un tema favorito en el debate internacional actual es el de si el ascenso de Asia significa la decadencia de Occidente, pero, al centrarse la atención en el malestar económico en Europa y en los Estados Unidos, se está distrayéndola de las numerosas amenazas graves que ponen en entredicho el éxito continuo de Asia.

Desde luego, los actuales cambios de poder mundial están relacionados primordialmente con el fenomenal ascenso económico de Asia, cuyas velocidad y escala carecen de paralelo en la historia mundial. Evidentemente, en Asia, con las economías que crecen más rápidamente, los gastos militares que aumentan más rápidamente, la competencia más feroz por los recursos y puntos calientes de lo más graves del mundo, está la clave para el futuro del orden mundial.

Pero Asia padece limitaciones importantes. Debe afrontar disputas territoriales y marítimas muy enconadas, como, por ejemplo, en el mar de la China Meridional, herencias históricas perjudiciales que pesan sobre las más importantes relaciones interestatales, un nacionalismo cada vez más fervoroso, un extremismo religioso en aumento y una competencia cada vez mayor por el agua y la energía.

Además, la integración política de Asia va muy rezagada respecto de su integración económica y, para colmo, carece de una red de seguridad. Los mecanismos regionales de consulta siguen siendo deficientes. Persisten diferencias sobre si una estructura o comunidad de seguridad debe extenderse por toda Asia o quedar limitada a una mal concretada “Asia oriental”.