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La promesa de la constitución de Irak

El proceso constitucional que se encuentra en marcha en Irak representa un hito esperanzador para todos los iraquíes. Tras décadas que constituciones sucesivas que nos eran impuestas, una asamblea electa ha supervisado el proceso de esbozar una nueva constitución permanente, y la propuesta de texto será votada por el pueblo iraquí el 15 de octubre.

Por tanto, gran parte de los actuales comentarios acerca de las distintas cláusulas de la constitución propuesta pierden de vista el punto central. Con independencia de si el resultado del referendo es una aceptación o un rechazo, y más allá de los detalles del texto constitucional, lo que es más importante es el establecimiento de procesos e instituciones constitucionales en Irak, antes y después del referendo.

En lo que respecta a la fase pre-referendo, en gran medida la Asamblea Nacional ha tenido éxito en esta tarea. Aunque la constitución interina de Irak dio a la Asamblea el control exclusivo del proceso de definición del borrador, ésta fue sensata al ir más allá de quienes la formaban, creando un comité de creación de la propuesta de constitución.

Los líderes iraquíes están bien conscientes de la menor participación en las elecciones por parte de una proporción importante del mosaico multiétnico y multiconfesional de Irak, particularmente la comunidad sunnita. En consecuencia, fueron a la búsqueda de quienes estaban subrepresentados en la Asamblea, pero cuyo sentido de participación y pertenencia en el proceso era esencial, no sólo para el ejercicio constitucional, sino para sanar las heridas de la nación. No se trató de un mero gesto.