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La promesa y el peligro del cambio global

MUNICH – Panta rhei . Todo fluye. Este aforismo griego me suele venir a la mente cuando pienso en los cambios económicos y políticos a lo largo de mi vida. Parecían tan imposibles antes de que ocurrieran como naturales en retrospectiva. El comunismo cayó. Alemania se unificó. Estados Unidos eligió un presidente negro. Y ahora estamos en una fase en la que Asia está alcanzando a Occidente y la hegemonía norteamericana está siendo cuestionada.

Mientras el capitalismo casino norteamericano colapsó, y los satélites económicos de Estados Unidos en Europa están sufriendo, China parece estar sacando ventaja de la situación, aumentado su superávit comercial en medio de la crisis económica global. De hecho, en los primeros cuatro meses de este año, China se convirtió en el principal exportador de bienes del mundo, superando a Alemania, el adalid anterior.

Es cierto que en otros términos económicos, China sigue muy rezagada. Si bien China representa el 20% de la población mundial, su participación del PBI global actualmente es de apenas el 7%. En contraposición, Estados Unidos y la Unión Europea representan el 54% del PBI global, a pesar de tener sólo el 12% de la población mundial.

Pero estas cifras están cambiando rápidamente, debido al crecimiento exuberante de China. Desde 1995 hasta 2008, la economía de China creció el 229%, mientras que la economía mundial creció el 63%, la de Estados Unidos el 45% y la de la UE de 27 miembros apenas el 37%. A China le puede resultar difícil llegar a equiparar alguna vez el éxito de un país pequeño de Asia como Singapur, que ya superó a Estados Unidos en términos de PBI per cápita, medido por la paridad del poder adquisitivo (PPA). Sin embargo, China sin duda se convertirá en la mayor potencia económica mundial en el futuro previsible. Para lograr esta posición de liderazgo, necesita menos de un cuarto del PBI per cápita de Estados Unidos, porque su población es más de cuatro veces más grande.