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La nueva rebelión de las masas

PARIS – ¿La crisis económica actual está uniendo al mundo democrático en la ira tanto como en el miedo?

En Francia, frente al cierre de muchas fábricas, una ola de toma de rehenes ejecutivos -ampquot;secuestro de jefesampquot;, como se llama a este delito exótico- está sacudiendo las salas de directorio y a la policía en todo el país. En Estados Unidos, las grandes compensaciones que obtienen los ejecutivos de manos de empresas que reciben miles de millones de dólares en rescates con dinero de los contribuyentes -en especial, la gigantesca aseguradora AIG- han enfurecido a la opinión pública, con una prensa populista y un Congreso que alimentan la furia popular.

De la misma manera, en Gran Bretaña, un público cada vez más inquisitivo y crítico hoy está aglutinando a banqueros y miembros del Parlamento en un clima común de sospecha. ¿La actual crisis está creando o revelando una creciente división entre gobernantes y gobernados?

La furia popular es una de las consecuencias más predecibles, y ciertamente inevitables, de la actual crisis financiera y económica. El factor de unión detrás de esta creciente ampquot;furiaampquot; es el rechazo de la desigualdad tanto real como percibida -la desigualdad tanto en el trato como en las condiciones económicas.