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El mito del mercado de valores chino

En toda China, muchos ven a Shang Fulin como a un salvador. El nuevo jefe de la Comisión Reguladora de Valores (CRSC) de China asume el cargo en el medio de 18 meses de tendencia a la baja en el mercado, situación causada por las políticas del gobierno o, al menos, eso es lo que dice la sabiduría convencional. Su desafío será resistir la tentación de buscar una popularidad de corto plazo, reconociendo en lugar de ello que el mercado de valores de China debe pasar por difíciles reformas de corto plazo para lograr beneficios de largo plazo.

Ocho mitos oscurecen el debate acerca de la política del mercado de valores en China. El trabajo del Sr. Shang será más fácil si se los disipa:

#1. El mercado de valores chino ha crecido extremadamente rápido hasta alcanzar un tamaño notablemente grande. A fines de 2002 la capitalización oficial del mercado de valores de China era de $458 mil millones, convirtiéndolo en el octavo más grande del mundo, un logro aparentemente impresionante si se considera lo que China era hace una década.

Desafortunadamente, la cifra se presta a equívocos, ya que incluye acciones que son propiedad del estado, no negociables, pero que están valoradas a precios de mercado. En 1992 el Consejo de Estado, tratando de detener la privatización masiva, determinó que dos tercios del capital accionario de las empresas de propiedad del estado (EPE) reestructuradas debían ser emitidos por órganos del estado y no se podían negociar. Las ex EPE, cuyo valor de mercado se ha visto inflado por la carencia artificial de acciones negociables, constituyen más de nueve décimas partes de las 1,224 empresas inscritas en los listados de los mercados de valores de China.