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La guerra de los medios de comunicación contra el terror

"Más de la mitad de esta batalla se está produciendo en el campo de batalla de los medios de comunicación, [porque] estamos en una batalla de medios de comunicación y en una carrera por ganarnos los corazones y las mentes de [los musulmanes]". Quien así hablaba no era un ejecutivo de relaciones públicas, sino Ayman Al Zawahiri, el principal lugarteniente de Osama ben Laden".

Los terroristas se han adaptado hábilmente para reñir guerras en la actual era de los medios de comunicación, pero los Estados Unidos y los gobiernos de otras democracias no lo han hecho en igual medida. Téngase cuenta que los extremistas violentos tienen sus "comités de relaciones con los medios de comunicación" encaminados a manipular la opinión de las minorías selectas. Idean y preparan ataques para conseguir titulares recurriendo a todas las clases de medios de comunicación con vistas a intimidar y quebrar la voluntad colectiva de los pueblos libres.

Saben que las comunicaciones transcienden las fronteras y que una sola crónica, manejada hábilmente, puede hacer tanto daño a nuestra causa –y ser tan útil a la suya—como cualquier ataque militar y tienen la capacidad para actuar con rapidez con un número relativamente pequeño de personas y con recursos modestos en comparación con las enormes y onerosas burocracias de los gobiernos democráticos.

En la actualidad estamos riñendo la primera guerra en la era del correo electrónico, las bitácoras digitales, los blackberries, los mensajes instantáneos, las cámaras digitales, Internet, los teléfonos móviles, las tertulias radiofónicas y los noticieros durante las veinticuatro horas del día. En Túnez, el mayor periódico tiene una tirada de unos 50.000 ejemplares en un país con diez millones de habitantes, pero incluso en los barrios más pobres se ven antenas de televisión por satélite en casi todos los balcones o tejados.