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¿El largo declive de Europa Occidental?

Es temporada de elecciones en Alemania, Francia e Italia, así es que se acabó el tiempo para las reformas estructurales.

Paradójicamente, estas podrían ser buenas noticias para quienes piensan que Europa debería contribuir al crecimiento mundial, aumentando su demanda interna. De hecho, se dice en estos días que lo que explica el hecho de que Francia haya crecido últimamente el doble de rápido que Alemania es que los consumidores franceses han dejado de preocuparse por las reformas sociales.

En cuanto el Ministro de Finanzas, Nicolas Sarkozy, decidió dejar el gobierno y comenzar a hacer campaña para la presidencia, el Presidente actual, Jacques Chirac, dejó de lado todos los planes de reformas que pudieran quitarle votantes. De modo que la reforma a la salud o incluso una reforma parcial a las pensiones tendrán que esperar unos cuantos años.

Al mismo tiempo, un "libro blanco" producido recientemente por un grupo encabezado por el ex jefe del FMI, Michel Camdessus, y al que se le encargara proponer el tipo de reformas estructurales necesarias para lograr el crecimiento de la economía, fue recibido con el usual grito en el cielo por los sindicatos. La mayor parte de sus razonables propuestas se convertirá pronto en otro ejemplo de buenas intenciones olvidadas. Vuelta a lo habitual en Francia.