0

La inadvertida revolución del FMI

Ciudad de México – Mientras continúa la confusión que invade los mercados financieros mundiales, se va comprendiendo cada vez mejor que los problemas económicos mundiales requieren soluciones mundiales y una mejor gestión de los asuntos públicos mundiales. El pasado mes de marzo, un importante logro al respecto pasó inadvertido entre los últimos avatares financieros: un acuerdo de la Junta de Gobernadores del Fondo Monetario Internacional sobre una nueva fórmula para determinar los cupos y los aumentos de éstos correspondientes a los miembros subrepresentados, en particular los países en desarrollo y con mercados en ascenso.

Con esa iniciativa, el FMI dio a esos países más voz en la principal organización internacional encargada de velar por la estabilidad financiera... y, por tanto, en la propia economía mundial. Esa decisión, adoptada después de casi dos años de negociaciones sumamente técnicas y a veces abstrusas, entrañó un conjunto de medidas que cambian la forma de distribuir los cupos (mediante los cuales se determina el número de votos en el FMI).

Naturalmente, al final la cesión total de votos de los países desarrollados a los países en desarrollo ascendió sólo al 2,7 por ciento. Entonces, ¿por qué es importante?

Como he presenciado ese proceso desde dentro (como ex miembro de la Junta de Gobernadores del FMI) y desde fuera (en mi actual calidad de ministro de Hacienda de México), veo tres aspectos principales que merecen atención.