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El futuro del conflicto ideológico

WARWICK - La recién concluidas elecciones presidenciales francesas parecen sugerir que las viejas divisiones de izquierdas y derechas siguen con buena salud (y, desde luego, en su lugar de nacimiento). ¿Es realmente así?

El moderno espectro político es consecuencia de la disposición de los asientos en la Asamblea Nacional Francesa después de la revolución de 1789. A la derecha del presidente de la Asamblea estaban los partidarios del rey y de la iglesia, mientras que a la izquierda se sentaban sus oponentes, cuyo único punto de acuerdo era la necesidad de realizar reformas institucionales. La distinción aprovechaba arraigadas asociaciones culturales que relacionan la diestra y la siniestra con la confianza y la desconfianza respectivamente, en este caso, del statu quo.

En retrospectiva, es notable el que esta distinción haya logrado definir alianzas políticas partidistas por más de 200 años, absorbiendo los grandes movimientos tanto reaccionarios como radicales de los siglos XIX y XX. No obstante, la disminución de la participación de los votantes en la mayoría de las democracias actuales sugiere que puede que esta forma de conceptualizar las diferencias ideológicas esté quedando obsoleta. Algunos hasta han llegado a sostener que las ideologías y los partidos son irrelevantes en un panorama político cada vez más fragmentado.

Sin embargo, una división que se cierne en el horizonte podría reinventar la distinción entre derechas e izquierdas para el siglo XXI: las actitudes preventivas frente a las "proactivas" hacia el riesgo, como principios de formulación de políticas. En términos de sicología social, las primeras se centran en la prevención de los peores resultados, mientras que las segundas buscan promover las mejores oportunidades disponibles.