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La estructura en evolución del crecimiento global

NUEVA YORK – Desde el final de la Segunda Guerra Mundial ha aumentado la apertura comercial y financiera de la economía global, gracias a instituciones como el Fondo Monetario Internacional y a rondas sucesivas de liberalización que empezaron en 1947 con el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT). Al mismo tiempo, el colonialismo se derrumbó y ahora estamos a poco más de la mitad de un proceso de modernización que durará un siglo para muchos de los países en desarrollo que surgieron. Pero, ¿adónde ha conducido ese proceso, adónde nos lleva ahora y, tal vez lo más importante, cómo podemos influir en su curso?

Cuando disminuyeron las barreras formales a los flujos comerciales y de capital, varias tendencias se combinaron para acelerar el crecimiento y el cambio estructural en las economías postcoloniales y otras economías en desarrollo. Entre ellas estuvieron los avances tecnológicos (particularmente en el transporte y las comunicaciones), las innovaciones en la gestión de las empresas multinacionales y la integración de las cadenas productivas de estas empresas.

Así pues, en los primeros años de la posguerra, los países en desarrollo, cuyas exportaciones habían consistido principalmente en recursos naturales y productos agrícolas, ampliaron sus operaciones a las manufacturas intensivas en mano de obra. Primero llegaron los textiles y el vestido, y después, las maletas, las vajillas, los juguetes, etc. Las cadenas de suministro también se dispersaron geográficamente, y los componentes y procesos de menor valor agregado se asignaron a los países de bajos ingresos.

Por ejemplo, en el caso de los productos electrónicos de consumo, los países de bajos ingresos se convirtieron en el lugar natural para los procesos de ensamblado intensivos en mano de obra. Sin embargo, los semiconductores, las tarjetas de circuitos y otros componentes se diseñaban y fabricaban en países de ingreso medio, como Corea.