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La falsa promesa de un presupuesto para la eurozona

BRUSELAS – Mientras preparan su informe sobre cómo reformar la moneda común, los cuatro presidentes de las principales instituciones europeas (la Comisión Europea, el Consejo Europeo, el Banco Central Europeo y el Eurogrupo) confrontan una pregunta clave: ¿necesita la eurozona su propio presupuesto?

Ellos se enfrentan al argumento que indica que en la unión monetaria de los Estados Unidos funciona mucho mejor porque existe un gran presupuesto federal para suavizar el impacto de los shocks asimétricos – es decir, los shocks que atraviesan los Estados de forma individual.  La eurozona, se argumenta, debería tener su propio presupuesto para proporcionar un seguro automático similar a sus Estados miembros.

Este argumento, sin embargo, interpreta de forma errónea lo que ocurre en los EE.UU.

Es cierto que en los EE.UU., como en la mayoría de los Estados federales existentes, el presupuesto federal redistribuye el ingreso entre regiones, compensando de este modo al menos una parte de las diferencias interregionales en los ingresos. Pero, mientras que esto se ha documentado en varias ocasiones, en muchos casos, la inferencia sobre que la redistribución es equivalente a un amortiguador de shocks está errada.