0

El dilema de la deuda en Europa y Estados Unidos

PALO ALTO – Europa y los Estados Unidos, prósperas joyas de las democracias capitalistas mixtas, se están ahogando en el déficit y la deuda debido a los enormes Estados de bienestar establecidos (Europa) o que se están estableciendo (Estados Unidos). Mientras Europa lucha para impedir el contagio financiero y los Estados Unidos para reducir sus déficits sin precedentes, sus peligrosos niveles de deuda amenazan el nivel de vida en el futuro y presionan las instituciones políticas internas e internacionales. Las agencias calificadoras amenazan con reducir más sus calificaciones; otros observadores presagian la caída del euro y/o el fin del dólar como moneda de reserva global.

Los economistas Ken Rogoff y Carmen Reinhart estiman que los coeficientes de deuda/PIB de 90% se relacionan con perspectivas de crecimiento muy reducidas. El coeficiente de Grecia es superior al 120%, el de Italia es de aproximadamente 100% y el de los Estados Unidos del 74%, en comparación con 40% hace apenas unos años –y se acerca rápidamente al 90%. El Fondo Monetario Internacional calcula que cada incremento de 10 puntos del coeficiente de deuda reduce el crecimiento económico en 0.2 puntos porcentuales. Así pues, un aumento del 40-50% del PIB podría recortar el crecimiento a largo plazo a la mitad en partes de Europa occidental y en una tercera parte en los Estados Unidos – una reducción devastadora de los avances en los niveles de vida en el curso de una generación.

Peor aún, la carga de las pérdidas bancarias que tarde o temprano se socializará y la de los costos futuros no financiados de las pensiones y la salud pública frecuentemente se subestiman en las cifras oficiales sobre la deuda. Además, algunos gobiernos subnacionales, por ejemplo en los Estados Unidos y España, con finanzas problemáticas presionarán a los gobiernos centrales para obtener ayuda fiscal.

En Europa, los electores de países fiscalmente responsables como Alemania y los Países Bajos se están resistiendo a rescatar a gobiernos, bancos y tenedores de bonos. Los electores estadounidenses tradicionalmente han sido partidarios de un gobierno más pequeño y de impuestos menores de lo que los europeos han apoyado (o al menos tolerado). Si se añade la ira continua por los rescates bancarios, el aumento del gasto y la enorme deuda nacional, incluso los demócratas en Estados Unidos – el partido que usualmente está a favor del gasto público– finalmente están hablando de reducción del déficit.