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La inacabable crisis nuclear iraní

Irán continuará enriqueciendo uranio, sin importar si el presidente de EE.UU. es demócrata o republicano. Al mismo tiempo, Estados Unidos se opondrá a cualquier plan nuclear iraní -incluso un programa civil-, porque contribuiría a la estabilidad del régimen de Teherán. Como resultado, es probable que las tensiones nucleares emponzoñen las relaciones entre estos dos países por muchos años más.

A menudo se dice que Irán no tiene necesidad de energía nuclear, puesto que posee abundantes reservas de petróleo y gas natural. Sin embargo, el gobierno iraní se encuentra bajo presión económica y política para suministrar cantidades cada vez mayores de electricidad a su creciente población y a su frágil economía. El uso de petróleo o gas natural para producir electricidad doméstica amenaza las exportaciones de estos recursos, que son la principal fuente de ingresos para el gobierno. De hecho, con un consumo interno de petróleo que crece más rápidamente que la producción, los ingresos del gobierno ya están en declive.

Así, la energía nuclear detendrá la disminución de los ingresos del gobierno al liberar más petróleo y gas natural para su exportación. Si se desarrollan, los recursos de gas natural de Irán no serían un sustituto para una energía nuclear barata, ya que el gas es más rentable en otros usos que en la generación de energía.

El gobierno iraní teme que los cortes de electricidad, el lento crecimiento económico y el alto desempleo vuelvan a la población en su contra. Si las tensiones sociales aumentan, les seguirán disturbios políticos.