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El lado oscuro de la autodeterminación

CAMBRIDGE – La autodeterminación nacional parece un principio moral muy claro, pero adolece de una serie de problemas. Después de que Rusia enviara tropas a Georgia en agosto de 2008, reconoció la independencia de dos provincias georgianas separatistas, Osetia del Sur y Abjasia. Cuando pocos otros estados siguieron su ejemplo, Rusia hizo notar que los países de la OTAN habían utilizado la fuerza para ayudar a Kosovo a separarse de Serbia.

Por lo general, la autodeterminación se define como el derecho de un pueblo a formar su propio estado. Se trata de un principio importante, pero ¿cuál es el ente que ha de determinarse a si mismo?

Piénsese en Somalia en los años 60. Los africanos recurrieron al principio de la autodeterminación para poner fin a los regímenes coloniales. A diferencia de varios otros estados africanos, a grandes rasgos los somalíes tenían características lingüísticas y étnicas en común. En contraste, su vecina Kenia fue creada por el régimen colonial a partir de decenas de pueblos o tribus diferentes, con distintas características lingüísticas y costumbres. Parte del norte de Kenia era habitado por somalíes.

Somalia planteó que el principio de autodeterminación debería permitir que los somalíes del noreste de Kenia (y del sur de Etiopía) se independizaran, ya que eran una sola nación somalí. Kenia y Etiopía rechazaron este planteamiento, señalando que todavía estaban en proceso de construir una nación. El resultado fue una serie de guerras en el noreste de África en torno a la cuestión somalí. La irónica secuela fue la posterior fragmentación de Somalia en una guerra civil entre sus clanes y líderes tribales.