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El enredo del fraude científico

La ciencia y el comportamiento de los científicos nunca han sido perfectos. Pensemos en el científico coreano Hwang Woo-suk, cuya afirmación de que había extraído células-madre a partir de embriones humanos clonados resultó estar basada en una investigación falsa. Hwang acaba de ser despedido de la Universidad Nacional de Seúl y se ha suspendido a seis de sus colaboradores o se les ha reducido el sueldo.

Hwang y sus colegas no están solos. Como reacción ante la recurrencia de escándalos muy divulgados y muy perjudiciales habida en los últimos años, muchas universidades y algunos organismos nacionales encargados de financiar las investigaciones constituyen ahora "consejos institucionales de revisión" para abordar las contravenciones de la que ha llegado a llamarse "ética de la investigación".

Pero, ¿son necesarios esos consejos? En caso afirmativo, ¿con qué criterios deben llevar a cabo su labor?

Todos los trabajadores intelectuales, desde los artistas hasta los científicos, están interesados en el reconocimiento del mérito. La contratación, el ascenso y las recompensas del personal académico se basan cada vez más en el "cómputo de citas", el número de veces en que se reconoce el mérito de alguien en las publicaciones aprobadas por sus pares. Aunque se critique la labor de alguien, se le debe reconocer el mérito apropiadamente.