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La próxima confrontación con el Irán

FLORENCIA – El gobierno del Presidente Barack Obama de los Estados Unidos no ha tardado en anunciar que intentará celebrar conversaciones directas con el Gobierno del Irán, lo que significa, como mínimo, una dura confrontación sobre el propósito de este país de conseguir una ventaja estratégica regional en forma de arma nuclear.

Lo que está en juego en este caso es algo más que un conjunto idóneo de incentivos y amenazas para cambiar las mentalidades iraníes. Más bien ha llegado el momento de dejar de abordar la cuestión nuclear de forma fragmentaria y hacerlo en su entero marco regional y operativamente.

Todo el mundo conoce el riesgo que entraña un Irán nuclear: un equilibrio de poder drásticamente alterado en el Oriente medio y el Asia central, pues el Irán podría ejercer una influencia regional mucho mayor –declarada y también  implícita– que ahora en pro de sus intereses.

Además, es probable que la reacción de los Estados cercanos sea la de lanzar o intensificar sus programas nucleares, lo que propiciaría una prolongada carrera de armamentos nucleares en una de las regiones más volátiles del mundo. Ni a los Estados Unidos ni a Europa les interesa que ninguno de los Estados que ocupan los primeros puestos de la lista –Egipto, Turquía, Arabia Saudí, Siria y Argelia– tenga capacidad propia en materia de armas nucleares.