0

El caso para un impuesto global a las transacciones financieras

BERLIN – ¿Qué es lo que no funcionó con los mercados financieros globales? En dos palabras: la implosión del nuevo mundo valiente de las finanzas modernas, y la crisis económica que sobrevino después, estaba arraigada en la idea de que los mercados de capital libres y desregulados siempre trabajan para el bien público, y son todo lo que se necesita para la prosperidad económica. El prólogo de la crisis fue una combinación de dinero barato, desregulación y una carrera por retornos por parte de ejecutivos no amedrentados por los riesgos asociados.

Cuando estalló la burbuja inmobiliaria y luego colapsaron los mercados financieros, el crecimiento se desplomó en todo el mundo como nunca antes desde la Gran Depresión. Se espera que el PBI en las economías avanzadas se reduzca aproximadamente el 4% este año. Las pérdidas totales del sector financiero en las economías avanzadas del mundo rondan los 1,6 billones de dólares. El FMI estima que todavía se producirán pérdidas por más del doble de esta cifra. Se seguirán perdiendo empleos. A las generaciones futuras se les está endilgando una explosión de deuda pública. Pasarán años antes de que nos recuperemos plenamente.

A pesar de todo este dolor, los participantes que aún quedan en el mercado financiero obtuvieron suficientes beneficios gracias a los rescates del gobierno. El respaldo promedio del G-20 al sector financiero es de más del 30% del PBI (esto incluye inyecciones de capital, garantías, préstamos del tesoro y compras de activos, provisión de liquidez y otros respaldos de los bancos centrales). En nuestra respuesta política a esta crisis, tendrán que entrar en juego nuevas formas de financiamiento y distribución de la carga fiscal. En este contexto es que el ministro de Relaciones Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, y yo presentamos nuestra propuesta para un impuesto a las transacciones financieras (FTT por su sigla en inglés).

Los participantes que quedan en el mercado financiero no están arrimando el hombro en esta crisis. Pero los contribuyentes ven lo que sucede en Wall Street -y en Londres y Francfort-. Los ciudadanos son conscientes de los cientos de miles de millones de euros y dólares que han sido utilizados para respaldar a los bancos. Los pagos de sobresueldos en el sector financiero van al unísono con pérdidas masivas de empleos en la economía real.