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Los beneficios del diálogo económico estratégico entre

por Henry M. Paulson

Como reconocimiento de la importancia y la complejidad de la relación económica entre los Estados Unidos y China, en septiembre de 2006 el Presidente George W. Bush y el Presidente Hu Jintao crearon el “diálogo económico estratégico” entre nuestros países. Su intención no era la de substituir los numerosos diálogos económicos ya existentes, sino crear un foro de alto nivel que fuera a un tiempo completo y estratégico, un foro que también infundiese confianza a ambas partes al mostrar los avances en relación con las cuestiones inmediatas que afrontamos.

El diálogo económico estratégico ha logrado avances importantes con vistas a la consecución de esos objetivos. Los EE.UU y China han cimentado relaciones más sólidas y han establecido cauces de comunicación que antes no existían. Esas innovaciones han contribuido a mantener la relación económica EE.UU-China con normalidad, incluso en momentos de tensión. Como tenemos un marco para los debates a alto nivel, podemos –y así lo hacemos– tomar el teléfono y hablar.

La próxima reunión del diálogo económico estratégico, que se celebrará en Beijing, se centrará en cinco sectores: integridad del comercio y la inocuidad de los productos; desarrollo económico equilibrado, incluida la reforma del sector financiero; eficiencia y seguridad energéticas; sostenibilidad medioambiental; e inversión bilateral. La reunión se produce en un momento delicado, cuando un nuevo grupo de dirigentes pasan a ocupar la cúpula del poder, y se ha ampliado el programa para incluir la inocuidad de los alimentos y los productos, la eficiencia y la seguridad energéticas y la sostenibilidad medioambiental. Esas cuestiones tienen consecuencias profundas para los lazos económicos.