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Los banqueros y su guerra por capitales

PARIS – Hoy en día casi todos concuerdan en que los bancos necesitan más capital. Christine Lagarde  escogió esta como su primera campaña después de ser nombrada como Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional. Además, los análisis convencionales de la crisis financiera se centran en la débil base de capital de muchos bancos, que los dejó con reservas insuficientes para absorber las pérdidas en que incurrieron cuando los precios de los activos se redujeron considerablemente en el periodo 2007-2008.

Los contribuyentes, sobre todo en los Estados Unidos y el Reino Unido, se vieron obligados a entrar en escena para llenar ese hueco. La película de terror ahora se presenta en la eurozona.  Sólo podemos esperar que los banqueros sean a la larga rescatados de la euro torre en llamas por el señor Súper Sarkozy y la señora Maravilla Merkel; y, que el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea garantice que no quedarán secuelas.

El Comité de Basilea ha propuesto reforzar considerablemente tanto la cantidad como la calidad del capital en el sistema bancario global. Esto significaría que los reguladores locales, según lo que ellos consideren adecuado, añadan exigencias patrimoniales mucho mayores para todos los bancos, además de una serie de reservas adicionales –  un colchón de conservación de capital, un colchón anti-cíclico, y mayores exigencias para las instituciones con importancia vital y sistemática. Desafortunadamente, la fecha final para la implementación de estas nuevas obligaciones ha sido aplazada hasta el año 2019, y pudiese ser que, hasta dicho momento, sólo queden unos pocos bancos aún de pie.

De hecho, el punto de vista que indica que los bancos necesitan más capital, a pesar de ser ampliamente apoyado, no es unánime. Dos opositores notables son Jamie Dimon y Walter Bagehot. Dimon, presidente y director ejecutivo de J.P. Morgan, ha estado dando a conocer a los reguladores sus puntos de vista que van contra la corriente; recientemente, él casi llegó a los golpes, según indican testigos presenciales, durante una disputa con Mark Carney, gobernador del Banco de Canadá, quien preside un grupo que diseña partes del nuevo régimen.