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La desactivación de la bomba de relojería siria

TEL AVIV – Resulta sorprendente que una seria advertencia sobre la magnitud de la amenaza para los Estados Unidos de la guerra civil de Siria haya pasado prácticamente inadvertida. ¿Está el gobierno del Presidente Barak Obama tropezando al borde del precipicio?

Este mes, el Wall Street Journalinformó de que, según el Director Adjunto de la CIA, Michael Morell, “la inestable mezcla de extremismo de Al Qaeda y guerra civil existente en Siria representa la mayor amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos”;  de hecho, “probablemente sea la cuestión más importante en el mundo actual”. En cambio, Morell calificaba “la mezcla [en el régimen del Irán] de (...) ambiciones nucleares con su deseo de ser una potencia hegemónica en Oriente Medio” de simple “motivo de preocupación”. Morell, que está preparándose para abandonar la CIA pronto, tiene pocas razones para ocultar sus opiniones.

Hace tan sólo dos meses, a mediados de junio, cuando la crisis siria era el centro de la atención internacional y objeto de un debate acalorado sobre la posición que adoptar al respecto, semejante declaración de un alto cargo del Gobierno habría provocado reacciones enérgicas de diferentes partes, pero desde entonces Siria ha dejado de ser el centro de atención, desplazada por el golpe y la crisis actual en Egipto, la amenaza de una ofensiva terrorista de Al Qaeda en el Yemen y en otros países y la reanudación de las negociaciones palestino-israelíes.

La aparente (y engañosa) calma en los combates de Siria ha contribuido a ese cambio. Después de las victorias militares del Gobierno en Quseir y Homs, ha habido cierta retirada táctica por parte de la oposición. Los dos bandos están intercambiando golpes de menor importancia, mientras se preparan para una nueva ronda importante de combates en Aleppo, la mayor ciudad de Siria, ahora en manos de la oposición. En conjunto y pese a las victorias recientes del régimen, la lucha sigue en tablas.