El falso amanecer de Sri Lanka

NUEVA YORK – Mientras el gobierno de Sri Lanka festeja el primer aniversario de su triunfo histórico sobre los Tigres para la Liberación de  la Patria Tamil (LTTE, por su sigla en inglés), resulta cada vez más evidente que la victoria en el campo de batalla resultará pírrica a menos que se reconozcan y se les encuentre solución a los legítimos reclamos de las comunidades minoritarias de Sri Lanka. Si no se puede ayudar de manera significativa a la minoría de habla tamil, y se acallan las voces de la oposición y cualquier tipo de disenso en Sri Lanka, el gobierno estará desperdiciando una oportunidad única.

Sin embargo, no es demasiado tarde para que el gobierno del presidente Mahinda Rajapaksa cambie de curso y empiece a construir una sociedad verdaderamente multiétnica. De hecho, el futuro del país depende de que él haga precisamente esto.

El fin de la guerra civil fue un acontecimiento claramente positivo para Sri Lanka. Los Tigres Tamiles lideraron una campaña despiadada por un territorio independiente contra el gobierno de Sri Lanka durante gran parte de las últimas tres décadas. Mataron no sólo a funcionarios del gobierno, sino muchas veces a líderes tamiles dispuestos a explorar soluciones acordadas con el gobierno, así como a civiles de todos los grupos étnicos.

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