El problema que plantea Pakistán al sureste asiático

MANILA- La situación casi caótica en Pakistán, resultado de la declaración de la ley marcial por el Presidente Pervez Musharraf el año pasado y el asesinato de la ex Primer Ministro Benazir Bhutto, ha tenido un impacto similar al de un tsunami en todo el sureste de Asia. Si el gobierno de Musharraf se aparta todavía más de sus promesas de restablecer la democracia parlamentaria, la crisis de Pakistán no sólo se agudizará sino que tal vez comience a contaminar toda la región.

Lo que está en riesgo inmediato es el futuro de Pakistán pero su futuro puede determinar el destino político de los países vecinos que también están luchando contra el fundamentalismo islámico. ¿Acaso Pakistán será arrastrado hacia el camino del extremismo islámico y el Estado de emergencia o finalmente alcanzará la modernidad como una nación secular dirigida por un gobierno civil?

Esa disyuntiva es importante como ejemplo en todo el sureste de Asia porque Pakistán desde hace mucho ha sido el santuario tradicional de Al Qaeda y sus secuaces talibanes que se ocultan en la inhóspita región fronteriza entre Pakistán y Afganistán. Estos terroristas islámicos, con su alcance global, bien podrían inclinar la balanza hacia un lado o el otro en varios países.

To continue reading, please log in or enter your email address.

To access our archive, please log in or register now and read two articles from our archive every month for free. For unlimited access to our archive, as well as to the unrivaled analysis of PS On Point, subscribe now.

required

By proceeding, you agree to our Terms of Service and Privacy Policy, which describes the personal data we collect and how we use it.

Log in

http://prosyn.org/3QVhO8O/es;

Cookies and Privacy

We use cookies to improve your experience on our website. To find out more, read our updated cookie policy and privacy policy.