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La naciente feminocracia de Corea del Sur

TOKIO – Este es un año de elecciones presidenciales en todo el mundo y las últimas que se celebrarán el 19 de noviembre serán las de Corea del Sur. Sin embargo, esos comicios ya están teniendo un impacto internacional, en parte porque el que Corea del Sur no haya ratificado un importante tratado de intercambio de inteligencia con Japón se percibe ampliamente como el resultado de las campañas políticas. No obstante, las elecciones bien podrían tener un impacto más positivo en la región en su conjunto.

La candidata puntera, Park Geun-hye, del partido en el poder, Saenuri (Nueva Frontera) fue la primera en anunciar su candidatura el 10 de julio. Gran parte de la atención se ha enfocado, además de en otros candidatos de oposición, en Ahn Cheol-soo, decano de la Escuela Superior de Convergencia de la Ciencia y la Tecnología de la Universidad Nacional de Seúl, quien es un empresario exitoso y una figura carismática entre los electores jóvenes e independientes de Corea del Sur.

Pero hasta el momento ha sido Park la que ha suscitado el mayor interés. Hay expectación entre los electores conservadores, en particular, en lo que se refiere a su política hacia Corea del Norte, país que sigue siendo tan impredecible como siempre. (Tómese en cuenta por ejemplo que Kim Jong-un despidió súbitamente a Ri Yong-ho, alto mando militar, se autoproclamo mariscal y reveló que estaba casado con una mujer a la que se vio por primera vez cuando lo acompañó a un concierto en el que aparecieron los personajes de Disney, Mickey y Mimi.) Hasta ahora Park, que siente que el electorado confía en su instinto sobre política exterior, no ha revelado sus intenciones hacia Corea del Norte.

Para muchos surcoreanos, Park es una heroína trágica. Su madre y su padre, el presidente Park Chung-hee, fueron asesinados en 1974 y 1979, respectivamente. En efecto, su padre fue asesinado por su propio jefe de inteligencia, el director de la KCIA, Kim Jaegyu.