El caos de las sanciones de los reguladores financieros

WASHINGTON – Cuando un atleta rompe las reglas, es fácil descifrar si el organismo disciplinario pertinente realmente quiere desalentar que se repitan las transgresiones. Suspender a un jugador del deporte -como sucede en el fútbol en caso de infracciones peligrosas- es un castigo real, no sólo para el individuo sino también para el equipo.

Consideremos el caso de Michael Clarke, el capitán del equipo australiano de cricket, que hace poco amenazó con lesionar físicamente a un jugador contrario. A pesar de los pedidos de disculpas públicos, Cricket Australia (el organismo gobernante) sólo impuso una multa pequeña (es decir, pequeña en relación al salario anual de Clarke). Más allá de si esto fue apropiado o no, Cricket Australia estaba dejando en claro que este tipo de comportamiento solamente merecía un castigo simbólico.

El reciente acuerdo por 13.000 millones de dólares entre el Departamento de Justicia de Estados Unidos y JPMorgan Chase (JPM), uno de los bancos internacionales más grandes del mundo, debería verse de la misma manera. Para quienes no estén familiarizados, la multa parece importante (lo que explica todos los titulares llamativos de la prensa) y ciertamente logró que los reguladores financieros norteamericanos parecieran ocupados y serios. Pero, al igual que Cricket Australia, el mensaje es claro: las cosas seguirán como siempre.

To continue reading, please log in or enter your email address.

To access our archive, please log in or register now and read two articles from our archive every month for free. For unlimited access to our archive, as well as to the unrivaled analysis of PS On Point, subscribe now.

required

By proceeding, you agree to our Terms of Service and Privacy Policy, which describes the personal data we collect and how we use it.

Log in

http://prosyn.org/emUhppq/es;

Cookies and Privacy

We use cookies to improve your experience on our website. To find out more, read our updated cookie policy and privacy policy.