0

Días de silencio en Birmania

PRAGA – En los próximos días –tal vez las próximas horas incluso– se va a decidir el destino de Birmania (también conocida como Myanmar) y la suerte de más de cincuenta millones de birmanos. La crisis actual ha ido fraguándose durante muchos años, pero nadie sabía con precisión cuándo estallaría la rebelión abierta contra la dictadura militar de Birmania.

Me temo que, con pocas excepciones, la mayoría de los países se han visto sorprendidos y cogidos desprevenidos –una vez más– por el rápido desarrollo de los acontecimientos sucedidos en Birmania. Por eso, no parecen mínimamente preparados para la crisis y no saben qué hacer al respecto.

¿Cuántas veces y en cuántos lugares ha ocurrido lo mismo? Sin embargo, peor es el número de países que consideran conveniente desviar la vista y hacer oídos sordos ante el silencio sepulcral con el que ese país asiático prefiere presentarse ante el mundo exterior.

En Birmania, el poder de monjes budistas cultos, personas desarmadas y amantes de la paz por naturaleza, se ha alzado contra el régimen militar. Que los monjes encabecen las protestas no es de extrañar precisamente para quienes se han interesado desde hace mucho por la situación en Birmania.