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La política exterior japonesa en la era Trump

TOKIO – Diciembre será un mes de reconciliaciones para el primer ministro japonés, Shinzo Abe, ya que se reunirá con líderes de dos países que pelearon contra Japón en la Segunda Guerra Mundial: Estados Unidos y Rusia.

Que Abe reciba al presidente ruso Vladimir Putin y luego sea recibido por el presidente estadounidense Barack Obama con muy poco tiempo de diferencia puede parecer un hecho promisorio. Pero es en realidad presagio de una época incómoda y potencialmente desestabilizadora para Japón y todo el este de Asia.

El 26 de diciembre, Abe se saludará con Obama en Pearl Harbor (pocas semanas después del 75.º aniversario del ataque japonés a la isla) para retribuir la visita de Obama (en mayo pasado) a los lugares del ataque atómico a Hiroshima. Los gestos de perdón mutuo buscan resaltar los valores que ambos países comparten ahora.

Pero la visita a Obama tendrá lugar apenas diez días después de que Abe reciba a Putin en su ciudad de origen (en la prefectura de Yamaguchi); y la reconciliación con el líder ruso será de otro tipo. Rusia es uno de los pocos países con los que Japón nunca firmó un tratado de paz después de 1945, porque en los últimos días de la guerra, la Unión Soviética ocupó cuatro islas que entonces pertenecían a Japón, justo al norte de Hokkaido (la más septentrional de las islas principales del territorio japonés).