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El imperialismo económico de Rusia

La utilización del gas natural por parte de Rusia para ejercer presión política y económica sobre Ucrania ha causado profunda preocupación en Occidente, pero la presión de Rusia a Georgia ha sido aún más dura… y apenas se ha advertido.

En Georgia, como en Ucrania, el Presidente ruso Vladimir Putin intenta aplicar la doctrina de un "imperio liberal" enunciada en 2003 por Anatoli Chubais, Presidente del Sistema Energético Unificado (RAO UES), el monopolio energético ruso. Según Chubais, Rusia nunca llegará a formar parte de la OTAN ni de la Unión Europea, por lo que debe crear una opción substitutiva de las dos, un nuevo imperio propio.

Puede hacerlo recurriendo a sus enormes y ricos monopolios público-privados a fin de hacerse con el control de las industrias y las instituciones económicas principales de las antiguas repúblicas soviéticas, con lo que pondría las bases para la dominación política. El imperio resultante será liberal, según la denominación de Chubais, porque se puede construir con dinero, en lugar de tanques.

El primer paso de Rusia para la ejecución de ese plan en el Cáucaso meridional fue dirigido contra Armenia, su socio estratégico en esa región. Aprovechando una deuda de 93 millones de dólares que Armenia tenía con Rusia, el gobierno de Putin pidió el pago en efectivo o en acciones de las industrias más importantes de Armenia. Este país, desprovisto de efectivo, no tuvo más remedio que entregar las acciones, cosa que hizo en un tratado de 2002 explícitamente titulado "Posesiones a cambio de deuda", que recuerda a las infames permutas de "deuda por acciones" de la época de Yeltsin (otro invento de Chubais), que engendraron la oligarquía rusa.