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Putin niega la realidad

WASHINGTON, DC – Cuando 2014 tocaba a su fin, estalló una enorme crisis financiera en Rusia. Los precios mundiales del petróleo habían bajado casi la mitad desde mediados del pasado mes de junio y el rublo se desplomó en diciembre y acabó el año con un margen de descenso similar. Las reservas internacionales de Rusia se han reducido en 135.000 millones de dólares y la inflación ha alcanzado los dos dígitos. La situación no hará otra cosa que empeorar.

El precio actual del petróleo obligará a Rusia a reducir sus importaciones a la mitad, circunstancia que, junto con el aumento continuo de la inflación, disminuirá el nivel de vida de los rusos considerablemente. Si a ello se suma una corrupción cada vez peor y una profunda congelación de la liquidez, parece probable que haya un hundimiento financiero, acompañado de un descenso de la producción de entre un ocho y un diez por ciento.

La capacidad de Rusia para afrontar su aprieto actual depende de su poderoso Presidente, Vladimir Putin, pero éste sigue sin decidirse a actuar; en realidad, hasta ahora ha fingido que no hay crisis alguna. En sus dos apariciones públicas más importantes del pasado mes de diciembre, Putin se refirió simplemente a la “situación actual”. En su Saludo de Año Nuevo, se jactó de la anexión de Crimen y del éxito de los Juegos Olímpico de Invierno celebrados en Sochi y evitó cuidadosamente referencia alguna a la economía.

Pero, como la economía está en caída libre, Putin no puede seguir fingiendo eternamente y, cuando por fin reconozca la realidad, tendrá poco margen de maniobra.