10

Obtener el sí con Putin

PARÍS – En el enfrentamiento de Europa con Rusia por Ucrania, las debilidades y divisiones en la política europea han sido tan alentadoras para el presidente ruso, Vladimir Putin, como lo fue el abordaje vacilante de Estados Unidos en cuanto a Siria. Si Europa va a actuar de forma responsable, tres conceptos claves deben definir su política con relación a Rusia: firmeza, claridad, y voluntad para encontrar un consenso aceptable.

Sin firmeza, nada es posible. Sin duda, Europa y EE.UU. cometieron errores tras el colapso de la Unión Soviética. En particular, se puede acusar a EE.UU. de actuar con arrogancia y de humillar innecesariamente a Rusia. Sin embargo, la desaparición de la Unión Soviética fue el resultado de una larga serie de pasos en falso, empezando por la incapacidad de la Rusia pre-soviética para reconciliarse con la modernidad. Los líderes de la Rusia post-soviética aún tienen que enfrentar dichos fracasos.

Mediante la adopción de una postura revisionista agresiva, Putin ha cometido un error histórico y estratégico. El modelo que Putin debería haber adoptado es aquel legado por Pedro el Grande. Su ambición debería haber sido atar el futuro de Rusia al de Europa. En cambio, Putin buscó inspiración en Nicolás I, el más reaccionario de los zares de Rusia del siglo XIX.

Se puede visualizar el fracaso de la política de Putin al comparar a Rusia con China. La brecha entre los dos países – en términos de los comportamientos y logros de cada país –nunca ha sido mayor. En la Cumbre del G-20 en Brisbane este mes, China jugó sus cartas con maestría, destacando su buena voluntad, sobre todo en el tema del cambio climático. Rusia, por su parte, se mostró auto aislado – tan patéticamente aislado, si se tiene en cuenta el impacto que su reclusión tiene sobre su economía.