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Venezuela sin salida visible

BOGOTA – Las protestas crecen y se extienden en las calles de Venezuela. La crisis se le está escapando de las manos al gobierno de Nicolás Maduro. Ni la violenta represión ni un tímido intento de diálogo logran sofocar el descontento. La oposición está dividida y no parece capaz de llegar al poder. Desde el 12 de febrero, cuando estallaron protestas, han muerto casi 40 personas, hubo unos 550 heridos y alrededor de 2000 han sido detenidos.

El chavismo controla los tres poderes del gobierno y la mayoría de los medios, y no hay elecciones a corto plazo que puedan romper la impasse y resolver una lucha por el poder que sigue acentuándose.

Venezuela es el país con la inflación más alta del mundo. Los comercios están desabastecidos de productos esenciales. Los índices de criminalidad callejera no tienen antecedentes. Y en vez de enfrentar los problemas, Maduro –que recién ha cumplido un año en el poder- denuncia que las protestas son parte de un intento de Estado, algo poco creíble y menos demostrable. Pero tres generales de la aviación fueron detenidos, los medios nacionales y los extranjeros son censurados, y se restringe el acceso al papel de diarios.

Los venezolanos están acostumbrados a la retórica más encendida, la hipérbole desbordada y las amenazas sin consecuencias. Pero la crisis es distinta hoy porque refleja la división que comenzó a hacerse visible desde la muerte, hace un año, de Hugo Chávez, elector en sus últimos días de Maduro como su sucesor.