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Levántate y anda

En julio de 2005, millones de personas llenaron estadios para los conciertos del Live 8 en apoyo del pueblo de Africa. También fue por los ciudadanos comunes que los líderes africanos viajaron hasta Escocia para reunirse con los jefes de Estado del G8 ese verano. Fue por esta misma gente que muchos individuos y organizaciones de todo el mundo llevaron a cabo la campaña Jubileo 2000 para el alivio de la deuda. Y en San Petersburgo, en julio de 2006, los líderes del G8 reafirmaron su compromiso con los objetivos ambiciosos que se habían fijado el año anterior, aunque no avanzaron más.

Pasó prácticamente un año y medio y no hay señales de progreso en cuanto a cumplir los compromisos con el desarrollo de Africa formulados por los líderes mundiales y los militantes comprometidos. Pero es justo preguntar cuándo se encontrará una solución sostenible para la pobreza deshumanizadora de Africa, no sólo por parte del G8 y los organizadores del Live 8, sino también de los líderes y el pueblo de Africa.

Africa es una paradoja. Es uno de los continentes más ricos del planeta, dotado de petróleo, piedras preciosas, bosques, agua, vida silvestre, suelo, tierra, productos agrícolas y millones de hombres y mujeres. Sin embargo, la mayoría del pueblo africano sigue viviendo en la pobreza. Yo no dejo de preguntarme: “¿Por qué?”

Una razón es que muchos africanos carecen del conocimiento, las habilidades, las herramientas y la voluntad política para crear riqueza a partir de sus recursos. Son incapaces de sumar valor a las materias primas para poder vender productos procesados en mercados locales e internacionales y negociar mejores precios y reglas comerciales favorables. Otra razón es que los ciudadanos comunes sufren cuando las deudas no se cancelan, cuando la asistencia financiera no llega o cuando se erigen barreras comerciales.