4

Los malos ángeles de Venezuela

CARACAS – El pez no sabe que vive en el agua, lo da por sentado. Tendría que salir de ella para ver lo diferente que pueden ser las cosas. De igual forma, para que los seres humanos capten la singularidad de lo que consideran normal, deberían compararlo con el pasado - o con algo foráneo, que se contraponga a la corriente del momento.

Lo anterior se puede apreciar analizando los bajos índices de violencia que prevalecen en la actualidad, según lo revela Steven Pinker en su libro The Better Angels of Our Nature (Los mejores ángeles de nuestra naturaleza), publicado en 2011. Los hechos son imponentes e incontrovertibles. Todo tipo de violencia ha disminuido a través de los milenios, los últimos siglos y las décadas recientes, como claramente lo demuestra Pinker. Según él, los seres humanos poseen ángeles (o pasiones) buenos y malos, y los buenos han ido imponiéndose. ¿Por qué?

Para comenzar, el leviatán -es decir, el monopolio estatal sobre el uso legítimo de la fuerza- ha disminuido los conflictos y aumentado la seguridad personal. Además, la administración de la justicia por parte del estado ha adoptado y alentado la resolución de conflictos por medios no violentos, permitiendo así la cooperación y la expansión del comercio. Esta tendencia se aceleró con la difusión de los ideales humanistas de la Ilustración, que afirman la igualdad fundamental entre los seres humanos y la aplicación de la racionalidad a los asuntos concernientes a la humanidad.

A este respecto, Venezuela es el proverbial pez fuera del agua. Durante los 15 años de la "revolución bolivariana" iniciada por Hugo Chávez, se ha cuadriplicado el índice de homicidios del país. Éste ya era alto en 1998: 19 por 100.000, pero subió a 79 por 100.000 en 2013, es decir, aproximadamente 17 veces más que el promedio en Estados Unidos, 26 más que en Chile, y más de 30 veces el promedio de los países de la OCDE.