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El renacimiento de las universidades europeas

COPENHAGUE – Hace algún tiempo, mientras escribía en mi casa con la transmisión por TV del torneo de Wimbledon como fondo, se me ocurrió que así como Gran Bretaña es el anfitrión del torneo de tenis más importante del mundo pero nunca lo gana, los europeos estamos en una situación similar en lo que se refiere a la educación.

La primera universidad del mundo fue la Academia de Platón en Atenas, hay universidades antiguas y venerables repartidas por toda Europa, desde Coimbra hasta Copenhague, pasando por Cambridge, y Wilhelm von Humboldt fue el pionero de la universidad moderna que une investigación y educación, en Berlín. Sin embargo, actualmente las universidades de Estados Unidos superan con facilidad a sus contrapartes europeas.

Menos del 2% del PIB de la Unión Europea se dedica a la investigación, en comparación con el 2.5% en Estados Unidos y el 3% en Japón. El gasto por estudiante de educación terciaria es de un poco más de 9,000 dólares en Francia, poco menos de 11,000 dólares en Alemania y casi 12,000 dólares en Gran Bretaña. En algunos países de la UE, como Dinamarca, la situación es mejor, pero aun así están muy por detrás de Estados Unidos, que gasta más de 25,000 dólares.

Medir la calidad de los resultados es difícil, aunque el Suplemento de Educación Superior de The Times trata de hacerlo cada año. Sólo tres universidades europeas –Oxford, Cambridge y el Imperial College de Londres—quedaron entre las diez mejores en la lista más reciente; el resto fueron estadounidenses. Sólo diez universidades de toda la Unión Europea se han clasificado alguna vez entre las 50 mejores. Heidelberg, la mejor universidad de Alemania, ocupa el lugar 58.