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El retiro de Mugabe

Al menos por cuestiones de consumo público, los líderes políticos de África continúan apoyando al Presidente de Zimbabwe Robert Mugabe, a pesar de la creciente crisis económica que se puede atribuir directamente a su gobierno tiránico. En efecto, los años de mal manejo económico han producido una tasa de desempleo del 80%, con una inflación anual que se acerca al 5000%.

Aunque alguna vez Zimbabwe fue conocido como “el granero de África”, muchos de sus ciudadanos ahora pasan hambre y dependen de las donaciones internacionales de alimentos para sobrevivir. Aproximadamente 3,000 personas huyen del país a diario y frecuentemente arriesgan sus vidas al cruzar el Río Limpopo infestado de cocodrilos –como lo describe Kipling en el cuento “Cómo obtuvo su trompa el elefante” – y escalar la valla fronteriza para ingresar a Sudáfrica.

Actualmente, la emigración rebasa los tres millones de personas, aproximadamente una cuarta parte de la población. Con todo, cuando Mugabe fue presentado en la reunión más reciente de la Comunidad de Desarrollo del África Meridional (SADC, por sus siglas en inglés) en Lusaka, la capital de Zambia, sus colegas Jefes de Estado le aplaudieron acaloradamente.

Existen informes de que, tras bambalinas, las cosas son diferentes. Se dice que el Presidente sudafricano, Thabo Mbeki está tratando de negociar una forma de que Mugabe salga de escena. No obstante, antes ha habido rumores similares y es difícil saber si Mbeki y los demás líderes del África del sur están dispuestos finalmente a decirle a Mugabe que debe irse. Hasta ahora, ha sido más importante para ellos presentarle sus respetos como líder revolucionario y fomentar su megalomanía que aliviar el sufrimiento del pueblo de Zimbabwe.