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Otra visión del crecimiento de la productividad

BERKELEY – Hoy la población mundial es, en promedio, unas 20 veces más rica que durante la larga Era Agraria. Entre el 7000 a. C. y el 1500 d. C., los recursos fueron escasos, el progreso tecnológico lento, y las presiones malthusianas mantuvieron casi todas las poblaciones humanas en un nivel cercano al de subsistencia, con un ingreso diario per cápita inferior a 1,50 dólares (a valores actuales).

En 2017, sólo un 7% de la población mundial es así de pobre. Supongamos que tomáramos el valor monetario total de lo que producimos en la actualidad y lo usáramos para comprar los tipos de bienes y servicios que consumen las personas que viven con 1,50 dólares al día. El valor diario promedio de la producción mundial sería 30 dólares por persona (a precios actuales).

A eso equivale la renta mundial anual de la actualidad, que asciende a unos 80 billones de dólares. Es verdad que el reparto de los frutos de la productividad mundial es sumamente desigual, pero el nivel general de riqueza de nuestra sociedad dejaría boquiabiertos a nuestros antecesores de la Era Agraria.

Además, no producimos y consumimos las mismas cosas que nuestros apenas sobrevivientes ancestros. En 2017, una dieta básica de 40 kilocalorías de cereales al día se consideraría insuficiente. Y en la Era Agraria, bienes y servicios análogos a los que consumimos hoy hubieran sido absurdamente caros o directamente impensables. Tiberio Claudio Nerón, que vivió en el siglo I a. C., no podría haber comido frutillas con crema, porque a nadie se le ocurrió combinar esos dos ingredientes hasta que los cocineros del cardenal Thomas Wolsey de la corte de los Tudor los sirvieron juntos en el siglo XVI.