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Al rescate de los bosques amazónicos

Los países en desarrollo tienen la fortuna de contar con algunos de los recursos naturales más preciosos del mundo. Pero esa fortuna puede ser también una maldición, y no sólo para los países ricos en petróleo, con sus economías y sistemas políticos distorsionados.

Por ejemplo, los países latinoamericanos de la región amazónica albergan la que con razón se puede considerar la reserva de biodiversidad del mundo. Sin embargo, cuando se trata de proteger este tesoro global, se espera que estos países carguen solos con el peso.

Incluso con buenas intenciones, es difícil que puedan asegurar por si solos que se hagan realidad las ventajas de conservar la Amazonia, ya que siguen siendo fuertes los intereses privados (tanto legales como ilegales) que se benefician de la deforestación. La perspectiva de obtener ganancias fáciles mediante la ocupación de tierras boscosas de propiedad pública hace que los privados arrasen con gran parte de estas áreas, tan rápido como sea posible y sin conciencia del impacto ambiental y social de su proceder.

La necesidad de suministrar combustible y tierras al descubierto durante los periodos de rápido desarrollo económico tuvo un efecto devastador sobre los bosques europeos y norteamericanos. En las últimas décadas, Brasil también ha agotado gran parte de sus bosques, sólo que a un ritmo más rápido.