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Reformas a la protección laboral

Tal vez no haya un aspecto más polémico dentro de los mercados laborales que la reglamentación para proteger el empleo, ese complejo conjunto de leyes y procedimientos que establece la manera en la que las empresas contratan y despiden a los trabajadores.

Las empresas se quejan no sólo de los costos directos, sino también de la complejidad y la incertidumbre que esa reglamentación conlleva. Sostienen que las restricciones legales dificultan los procesos de ajuste a los cambios en tecnología y demanda de productos, y que ello a su vez reduce su eficiencia, aumenta los costos y, como consecuencia, frena la creación de empleos.

Los trabajadores, por su parte, se centran en el sufrimiento del desempleo, y afirman que las empresas deben tomar en cuenta ese sufrimiento cuando piensan cerrar una planta o despedir a un empleado.

Bajo presión de las empresas para disminuir la protección, y de los trabajadores para mantenerla, los gobiernos europeos han navegado con precaución, buscando reformas que sean políticamente aceptables. En la mayoría de los países, las reformas han incluido la extensión de los contratos temporales.