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Razonemos con Irán

PARÍS – Las negociaciones sobre el programa nuclear de Irán han estado empantanadas más de tres años. Durante seis años, las pasiones y las ilusiones han ahogado la voz de la razón.

Parece que los países que tienen sus propios arsenales nucleares piensan que pueden darle órdenes a Irán. Una vez más se aplica el "haz lo que digo, no lo que hago". Otra de las ilusiones favoritas de Occidente es creer que Irán se rendirá si se sigue aumentando la presión. Cualquier persona que conozca Irán sabe que eso solamente provocará una respuesta de desafío.

Pero Irán también se hace ilusiones, incluida la idea de que puede contar con el apoyo de países no occidentales o, al menos, de una especie de grupo islámico. Sin embargo, en cada etapa de la crisis, los supuestos “amigos” de Irán lo han decepcionado. Irán también creía que podía alejar a Francia, y tal vez a Alemania, de Estados Unidos –como si cualquiera de esos países se arriesgaría a irritar a los estadounidenses por un líder como Mahmoud Ahmadinejad.

Sobre todo, Irán se engaña al pensar que puede desarrollar un programa nuclear avanzado por sí solo. De hecho, el aislamiento continuo obligaría a Irán a reinventar, seguramente con resultados insatisfactorios, tecnologías nucleares que otros ya han creado.