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El Reto que el Islamismo Radical Representa en Indonesia

Con el Talibán en retirada, los suspiros de alivio pueden escucharse tan lejos como Indonesia. Las protestas contra la campaña de bombardeo de la coalición encabezada por Estados Unidos (EU) habían estado agitando Indonesia durante semanas, incrementando la ya peligrosa inestabilidad del país. Ahora que la guerra en Afganistán podría terminarse pronto, se teme que la presidente Megawati Sukarnoputri hará muy poco por cambiar su costumbre de no hacer nada.

Aquellas protestas empezaron al final de los primeros 100 días de la Sra. Megawati en el puesto. Fueron sólo un signo más de la corta luna de miel política que pudo disfrutar. El descontento por su gobierno al estilo "cámara lenta" se puede ver en todas partes; los aplausos para sus pocos logros -como soportar la tormenta islámica- son pocos.

Las expectativas que el público tenía en cuanto a la Sra. Megawati eran modestas desde el inicio. En su reporte durante la sesión anual de la Asamblea Consultiva del Pueblo, el 1º de noviembre, Megawati admitió que su gobierno había logrado poco. La Asamblea trató de llenar este vacío de políticas definiendo los pasos que su gobierno debía seguir para dar un empujón de arranque a la economía.

A pesar de que la Asamblea sigue teniendo sus dudas acerca de ella, la Sra. Megawati se animó cuando el presidente de la Asamblea, Amien Rais, renunció de antemano a presentar cualquier reto a su administración por el resto de su periodo de gobierno, que expira en 2004. Así que Megawati no necesita preocuparse por la posibilidad de ser expulsada del puesto, como sucedió con su predecesor, Abdurrahman Wahid, apenas hace unos meses.