Las travesuras de Putin en los Balcanes

Esta vez, el Kremlin ha puesto la piedra en el zapato de Occidente en lo que se refiere al largo y doloroso esfuerzo para dar a Kosovo la independencia formal. A diferencia del altercado sobre el escudo de misiles estadounidense en Europa, este conflicto no muestra señales de calmarse y amenaza con dañar más la tambaleante relación entre Rusia y Occidente.

En cada oportunidad, Rusia ha desafiado los esfuerzos de Occidente para facilitar la independencia de Kosovo. Después de un año de negociaciones entre Serbia y Kosovo, el Kremlin del Presidente Vladimir Putin rechazó el informe del mediador de Naciones Unidas que recomendaba una independencia supervisada, impidió que el Consejo de Seguridad aceptara ese informe e insistió en un plazo adicional de tres meses para las negociaciones entre Serbia y Kosovo, incluso después de que un arreglo se había hecho imposible.

Hace tres semanas, Rusia insistió de nuevo en el Consejo de Seguridad que cualquier acuerdo requería la aprobación tanto de Serbia como de Kosovo, y que eran necesarias negociaciones adicionales. Rusia sabe que esas negociaciones serán infructuosas, pero cree que otro llamado aparentemente inocente a celebrar más negociaciones presionará la unidad de la UE, que parece ser un objetivo vital para Putin. Una mayor demora también podría generar violencia en Kosovo y debilitar el apoyo internacional a la independencia.

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