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El Putin de todas las Rusias

VIENA – Para todos los que aún se preguntaban quién es Vladimir Putin, se ha aclarado el misterio. Su actuación de esta semana muestra que es el nuevo autócrata de Rusia. Es un puro y simple zar.

Los siete años transcurridos desde que Putin asumió el poder en el Kremlin han sido una época de señales encontradas. Por una parte, parece un dirigente instruido, dinámico y comprometido con la modernización de Rusia. Por otra, con ayuda del complejo militar-industrial del KGB –los siloviki -, ha debilitado o destruido sistemáticamente todos los controles de su poder personal, al tiempo que fortalecía la capacidad del Estado para violar los derechos constitucionales de los ciudadanos.

Esta semana, Putin dijo al Partido Rusia Unida que colocará su nombre en el primer puesto de su papeleta de voto en las elecciones parlamentarias previstas para el 2 de diciembre, lo que le permitiría llegar a ser el nuevo Primer Ministro de Rusia después de las elecciones presidenciales que se celebrarán en marzo de 2008. Naturalmente, Rusia tendrá que elegir como presidente a "una persona", como él ha dicho, "decente, competente, eficaz y moderna con la que sería posible trabajar al alimón", pero lo que eso significa en realidad es que Rusia tendrá que elegir a un hombre al que Putin ha seleccionado para que cumpla sus órdenes.

Si esa posibilidad se hace realidad, será un día triste para Rusia, pero no porque Putin vaya a conservar el poder, cosa que todo el mundo en Rusia sabía que ocurriría. Cierto es que Putin ha concentrado en sus manos más autoridad para adoptar decisiones que en ningún otro momento de la historia de la Rusia postsoviética, pero la mayoría de los rusos creen que es un gran dirigente, al atribuirle el mérito de haber sacado el país de la situación de bancarrota y desesperación de la época de Yeltsin y haber logrado su riqueza y prosperidad en tan sólo siete años. Encuesta tras encuesta muestra que cuenta con la aprobación de más del 70 por ciento de la población.