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La politizacíón de la política sobre competencia de la UE

El 20 de agosto se nombrará una nueva Comisión Europea. ¿Cuáles deberían ser sus objetivos principales?

La Comisión fue creada originalmente como un cuerpo tecnocrático relativamente independiente del control nacional o supranacional, lo cual es correcto si consideramos el mandato que la inspira. La Comisión funciona mejor cuando se atiene a su papel. Recordemos el excelente trabajo que ha hecho en el área de las políticas sobre competencia: ha roto carteles y detenido ayudas estatales, incluso cuando se presentan disfrazadas, como en el caso de las garantías gubernamentales sobre la deuda de las empresas.

La lección es que los Comisarios deben centrarse en sus tareas específicas, teniendo en mente los intereses de la UE más que los de sus países de origen. Mario Monti, el exitoso Comisario para la Competencia, es italiano, pero nadie lo acusó nunca de intentar llevar a cabo un "programa italiano". De hecho, su lucha contra la ayuda estatal entró en conflicto con las prácticas en uso en Italia.

Ayudó una innovación introducida por Romano Prodi, Presidente de la actual Comisión. La Comisión de Prodi decidió enviar a los Comisarios "a terreno": sus oficinas ya no se ubicaron junto a la del Presidente, sino en el departamento del cual cada uno era responsable. Esto obligó a los Comisarios a concentrarse en sus tareas y mantener un ojo vigilante sobre los todopoderosos directores generales y sus burocracias; quedó poco tiempo para la política del "cuadro general".