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Playboy y el mullah

Indonesia ha presenciado recientemente un par de apariciones espectaculares: una, la de un clérigo musulmán radical, al salir de la cárcel; la otra, la de una revista descarada, lanzada por sus editores. Tanto Abu Bakar Ba'asyir como Playboy están ahora en las calles y a la vista pública, pero ninguno de los dos es tan importante como afirman sus oponentes. Sin embargo, sus apariciones y el debate público al que han contribuido hieren directamente en lo vivo de la lucha actual por la identidad de Indonesia... y que ha cobrado un cariz dramático últimamente.

Abu Bakar Ba'asyir es un clérigo musulmán radical que fue declarado culpable de bendecir los atentados con bombas de 2002 en Bali y del que algunos sospechan que contribuyó mucho más a ellos. Su nombre figura en una lista de terroristas de las Naciones Unidas y no cabe duda de que, si siguiera en la cárcel, Indonesia y el resto del mundo estarían más seguros.

Pero su liberación en sí no es, como algunos afirman, una prueba de que Indonesia esté radicalizándose más. Ba'asyir fue liberado por la sencilla razón de que la ley lo imponía: había cumplido su sentencia de 30 meses.

El Gobierno de Indonesia preferiría indudablemente ver a Ba'asyir consumirse en la cárcel, pero, al carecer de apoyo legal que justificara la prolongación de su reclusión, no le quedaba más remedio que liberarlo. Después de hacerlo, el gobierno se ha apresurado a prohibirle viajar, bloquear sus cuentas bancarias y decir con claridad que vigilará estrechamente sus actividades. La liberación de Ba'asyir es indudablemente lamentable y posiblemente peligrosa... pero es la consecuencia de actuaciones judiciales, no una repentina radicalización de Indonesia.