0

Marranos, terneras y la democracia estadounidense

En medio de todos los titulares que hablaban de que los demócratas habían obtenido el control del Congreso de los Estados Unidos, un resultado electoral importante paso casi inadvertido. Aunque subrayó los defectos del sistema político estadounidense, me devolvió la fe en la compasión de los estadounidenses comunes y corrientes.

En Arizona, los ciudadanos pueden someter un proyecto de ley al voto popular directo si reúnen un número suficiente de firmas. Este año, uno de los asuntos que figuraban en la boleta era una ley para prohibir que se atara o confinara a una marrana preñada o a una ternera criada para carne de manera que le impidiera al animal darse vuelta libremente, echarse y extender por completo sus extremidades.

Los que saben poco sobre la cría industrial moderna pueden preguntarse por qué sería necesaria esa legislación. Bajo los métodos de cría que eran universales hace 50 años y que siguen siendo comunes en algunos países actualmente, todos los animales tienen espacio para darse vuelta y estirar sus extremidades.

Sin embargo, hoy en día alrededor del 90% de las marranas de cría –las madres de los cerdos que se crían y matan para obtener carne, tocino y jamón—pasan la mayor parte de sus vidas encerradas en jaulas que miden aproximadamente 60 cms. por 2.2 metros. No pueden darse vuelta, echarse con sus patas extendidas por completo o dar más de un paso hacia delante o hacia atrás. A otras marranas se les mantiene atadas con cuerdas cortas que también les impiden darse vuelta.